Trabanca, 17 de febrero. La presa de Almendra es una de las mayores obras de ingeniería hidroeléctrica de Europa. Ubicada en el curso inferior del Tormes es la presa más alta de España, una de las más altas de Europa con 202 metros de altura. Su coronación tiene una longitud de 567 metros y por ella discurren las carreteras SA-315 y ZA-135 marcando el límite provincial entre Zamora y Salamanca. La presa fue inaugurada en 1970 en plena dictadura franquista, tras siete años de obras que supusieron un cambio para el territorio. Pues no solo fue un nicho de trabajo que actuó como un espejismo de abundancia por unos años (acabadas las obras, se acabó el empleo), sino que para ser construida tuvieron que ser anegas miles de hectáreas. Los municipios de Almendra, Villaseco de los Reyes, El Manzano, Ledesma, Sardón de los Frailes y Monleras en Salamanca; y Carbellino de Sayago, Roelos de Sayago, Salce y Villar del Buey, vieron como parte de su territorio fue sumergido. Pero de todas estas localidades, la peor parada fue Argusino, que quedó completamente anegada y su población desplazada hacia otras localidades.
La presa de Almendra es tan solo uno de los ejemplos de tantos embalses que fueron construidos en aquel momento. Un momento donde la producción de energía se priorizó por encima de los habitantes del territorio. Un momento en el que el territorio rural pasó a estar al servicio de las grandes ciudades para producir energía. Aun así, dada la magnitud de la obra, ésta se concibió con espacios reservados para su admiración, es decir, miradores. Concretamente, dos espacios amplios, con aparcamientos, donde de forma libre las personas podían parar a observar el paisaje y la magnitud de esta construcción civil. Con el paso del tiempo y el desarrollo turístico de la zona, visitar la presa se convirtió en un punto de parada obligatorio. Eso sí, nunca de forma masiva, siempre de forma amable, respetuosa con el entorno, sin generar ningún problema. Tal ha sido la presa y su embalse se conocen como el mar interior de Castilla y León y en momentos en los que su capacidad roza los límites de su capacidad, Iberdrola, la empresa que gestiona el embalse ha publicado videos e imágenes en sus redes sociales promocionando la imagen.
Pero todo cambió a finales de noviembre de 2024, momento en el que Iberdrola finalizó unas obras muy sencillas, pero de gran alcance para los diferentes sectores socioeconómicos de Arribes del Duero. Esta actuación consistió en el vallado completo de los miradores que se encuentran en la presa de Almendra, la señalización horizontal que prohíbe el estacionamiento en el parking de los miradores y la colación de 600 metros de bolardos que impiden aparcar en las carreteras SA-315 / ZA-315. Todo ello impide que sea físicamente imposible parar, medidas todas ellas encaminadas a lanzar un mensaje claro a la población y al turista y que pretende expulsar de este territorio tanto al que viene a el como a aquellas personas que se dedican empresarialmente al turismo.
El motivo que la eléctrica ha dado para llevar esta actuación preguntada por diferentes medios de comunicación es el cumplimiento de la norma europea por la que no estaría permitido estacionar en la coronación de las infraestructuras hidroeléctricas. Un hecho que Iberdrola, misma ya contradice, pues ha instalado unas placas donde dice que está prohibido aparcar excepto a vehículos autorizados por ella misma.
Esta acción traería consigo un impacto negativo, pues esta zona es para las provincias de Zamora y Salamanca un punto turístico obligado en la vista a Arribes. Ahora o los visitantes optan por cambiar sus planes de viaje o aquellos que deciden visitar la presa pues se ven abocados a poner en riesgo su seguridad, ya que para acercarse a ver los miradores hay que aparcar a la entrada de la presa y caminar por acera estrecha que solo permite el paso de una persona. Además, los elementos instalados generan una imagen de hostilidad hacia las personas que pasan por la presa.
Es más, incluso al caminar durante más de un kilómetro por una acera de 50 centímetros se llega a los miradores, que están vallados con vallas de más de 2 metros que impiden físicamente acercarse a ellos y disfrutar de la vista.
El tejido socioeconómico del territorio no se ha quedado impasible ante esta situación y ya en diciembre desde la AECT Duero-Douro nos unimos a la iniciativa de las asociaciones culturales “Vive Sayago” y “Explosión Zamora” para solicitar la eliminación de las barreras instaladas por Iberdrola en la presa de Almendra y su vuelta al estado anterior de la actuación. Una iniciativa que llevaría a la solicitud de una reunión con los subdelegados del gobierno en Zamora y Salamanca para tratar este tema.
Tal reunión tuvo lugar el martes 21 de enero en el Ayuntamiento de Fermoselle. Aquí además de acudir los subdelegados del gobierno de ambas provincias, acudieron distintas entidades de la zona: Ayuntamiento de Fariza, Vive Sayago, Explosión Sayago, Empresarios de Sayago, Red Sapiense, Asociación de Turismo Arribes del Duero, la Dirección Técnica Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica y la AECT Duero-Douro.
Como solución, semanas más tarde las Cortes de Castilla y León instaron a la Junta de Castilla y León “a estudiar posibles emplazamientos y medidas necesarias, y en su caso acometer a la mayor brevedad las obras necesarias para garantizar la existencia de un aparcamiento en el entorno de la presa de Almendra, que permita que esta infraestructura pueda ser un atractivo turístico para la zona, con seguridad para quienes deseen visitarla y garantizando la accesibilidad a la misma de personas con movilidad reducida».
Pues bien, si de algo nos sirvió la reunión y la decisión posterior de las Cortes de Castilla y León, es para decir ¡Basta ya! Basta de reuniones, que a pesar de las buenas intenciones puestas no dan sus frutos. Basta de soluciones anodinas como la construcción de un parking en un entorno natural protegido, en un lugar donde no es necesario (ya existen en la presa), y que lo único que va a generar es daño al medio ambiente y que los problemas de movilidad en el entorno de la presa aumenten: las aceras continuarán siendo las mismas y habrá más gente circulando. Por todo ello, desde la AECT Duero-Douro, consideramos que es hora de pasar a la acción pacífica. Porque, aunque cada vez tengamos un territorio menos poblado, todavía son muchas las personas que lo habitan y tienen mucho que decir.
Para visibilizar la unión y por ende las fuerza de la misma, desde la AECT Duero-Douro hemos puesto en marcha la iniciativa en la plataforma Change.org ¡Eliminemos los bolardos y vallas de la presa de Almendra! A través de esta iniciativa buscamos recabar el apoyo de más de 2.000 personas. Una vez alcanzado este apoyo, convocaremos bajo el lema Territorio Vivo: “Seguimos Aquí” una protesta pacífica que consistirá en la realización de una cadena humana que irá de un extremo a otro de la presa. Con esta acción queremos que los responsables de esta instalación pongan cara a todas las personas del territorio que con esta sencilla obra han afectado y de esta forma recapaciten y devuelvan a la presa la imagen que ha tenido siempre.